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Videoarte. Coge una copa, pónle vino y disfruta.
   

El vino prohibido, la poesía y Mas Ramoneda

Abú Nuwás (s. VIII), (s. VIII), el gran poeta árabe del vino y de lo homoerótico escribió:
No me digas más: ¡buenos días! Di: ¡buen vino tengas!
Y en otro de sus poemas:
Mejor delicia que todo eso es un vino fresco
escanciado en ronda por un diestro copero.
Largo tiempo estuvo en el fondo del tonel
hirviendo sin que jamás una llama lo tocara..
Los murmullos del fermento semejaban
la lectura de un sacerdote ante la cruz (…)


Hafez de Shiraz, poeta persa (1325 – 1389), místico sufí, poeta de corte, celebra en sus poemas los placeres del vino, de la caza y del amor. Para muchos iraníes, los trabajos de Hafez son más importantes que el propio Corán.
Con el vino de anoche cantando en mi cabeza.
Al amanecer buscaba la taberna,
aunque medio mundo en la cama dormía.
Y el arpa y la flauta sonaban todavía,
creando un placentero canto matutino:
Ya estaba llegando la copa de vino(…)
Hafiz, la vida es un enigma, abandona:
NNo hay otra respuesta que esta copa.

Pablo Neruda,de quien cabe decir lo que de él dijo un día Gabriel García Márquez: “el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma”, canta así, en su Oda al vino, seducido por el Cantar de los Cantares:
(…) Amor mío, de pronto
tu cadera
es la curva colmada de la copa,
tu pecho es el racimo,
la luz del alcohol tu cabellera,
las uvas tus pezones,
tu ombligo sello puro estampado en tu vientre de vasija,
y tu amor la cascada
de vino inextinguible,
la claridad que cae en mis sentidos,
el esplendor terrestre de la vida (…)


Mas Ramoneda trata de seguir la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido, porque valora la simbología del vino, la mixtura literaria con su calidad.
Mas Ramoneda va más allá del aspecto físico de los caldos. En sus bodegas renace el cuerpo místico de la vid. Busca el refinamiento de los sentidos (vista, gusto, olfato) en el bebedor que, cada día, escoge más que encuentra, elige más que señala. Busca el bebedor no instintivo, sino reflexivo, que forme parte del acervo cultural del vino, que mire hacia la viña primigenia y redescubra su mitología. Ello aporta un aroma añadido a sus productos. Ya no solo importan las cualidades objetivas, sino la reminiscencia de las tradiciones..
Mas Ramoneda une la estrategia mercantil con el lenguaje del vino. Fermenta en la misma botella el ritual del consumo (el mito, el misterio) con la calidad. Roland Barthes decía que creer en el vino es un acto de compulsión colectiva.
Creer, he ahí la mágica palabra, la religión, una aptitud de vida. Creer en las bodegas de Mas Ramoneda es un acto de fe.

Agustín de Andrés Ferrero
Professor, escriptor i poeta