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Videoarte. Coge una copa, pónle vino y disfruta.
   

El ánfora y el barro

En el antiguo Egipto reposaba en ánforas de barro. El barro recobra el origen del hombre sobre las lindes del agua y del VINO.
En Roma, los romanos, caídos de sus torres, lo introdujeron en barriles de roble (Quercus). Del Quercus suber (alcornoque) salen los corchos a tapar el aliento de las sombras envinadas.
El roble y la fuerza vienen del mismo origen: robur. El robledal comienza el día, derecho y limpio, seco, de corteza y de bellota. El roble tiene el árbol de la sabiduría en la rama que vertebra vida nueva. Zeus y Hera llevan coronas de roble, y del roble salieron las primeras revelaciones proféticas. Así lo atestigua Platón en su Fedro. Y Ovidio habla de robles que hablan en Las metamorfosis. Y Apolodoro, que Atenea protegió la nave de Jasón con un madero de roble dotado de voz.
El roble hueco en las fábulas alquímicas guarda la materia virginal de los filósofos. En las ramas del roble crece el muérdago. Para los pueblos nórdicos es donde reside la vida: aun cuando caen sus hojas, el muérdago conserva su verdor. Según Plinio, la verdadera razón por la que los druidas adoraban el muérdago era porque la creían una planta caída del cielo, y el árbol sobre el que caía era el elegido de los dioses.
Y los dioses eligieron el roble para conservar el VINO, porque, por encima de la connotativa liturgia literaria, es rico en estructuras celulares (Tilosas) que impermeabilizan la madera.
En la barrica del roble se cuece la lenta oxidación del VINO, y los desiertos se hacen de arena.En el barro y la barrica, los enemigos inventan amigos y se cambian de balcón para ver el encantamiento del líquido sagrado.

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